
Cuando miro los borreguitos en el mar, pienso en toda la gente que quiero.
Los marinos llaman "ir aterrado" a ir navegando cerca de la costa. Yo voy así muchas veces. A punto de zozobrar. Al límite. Cuando el temporal me da un respiro,aparece otra galerna en el horizonte.
El inmenso monstruo marino que tenemos que vencer lleva un nombre impronunciable. Es un bicho fuerte, agresivo, de una fiereza díficil de controlar. Tener un arpón para capturar la ballena te deja indefenso ante el océano de la vida.
Sé que hay trucos: Podemos ser Jonás e introducirnos en ella y vivir un sueño imposible, pero cálido dentro de sus fauces; mirar las cabrillas que se mueven juguetonas sobre las olas. O pronunciar las palabras mágicas, que abren el cofre lleno de doblones de oro:
" Botella de ron, goleta, pirata con pata de palo, filibustero, catalejo de bronce, grumete, mapa de una isla desconocida, brújula, tonel con manzanas, bribón, chalupa, conchas..."
Cuando se abra el cofre, hay que coger un puñado de monedas y lanazarlas al aire, algunas caerán sobre cubierta, otras sobre el mar infinito ! Cómo brillan al estrellarse contra el océano!
Todo esto hace que los monstruos marinos desaparezcan. En el horizonte aparece Moby Dick. Un chorro de agua sobre su cabeza es la señal. Nada malo va a suceder.