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LEON NO ES FEROZ

Entra a mi barco, que cojo el timón y zarpamos

martes, 29 de diciembre de 2009

Socueva

Orquídea descansa después de escalar
A veces las personas, los paisajes, las cosas llegan a uno, de forma inesperada. Son una bella sorpresa. Acompañando a tres chilangos( de México df) y a una francesa , apasionados de la aventura y la escalada, me vi de repente serpenteando un camino entre matorrales y arbustos, aquí un endrino, allá un zarzal repleto de moras... y al llegar cuatro cabras rumiando las hojas de un arbusto. Estaban dentro de una ermita rupestre y abandonada, cerca de Arredondo, cerca el río Asón, enfrente un monte, parecía el Porracolina.
Luego supe que era la ermita de San Juan . En Socueva. Rincón desconocido en rutas turísticas, el lugar respiraba paz, sólo cuatro pajarillos revoloteaban ajenos a todo . El " rito" de la escalada, en este lugar era tranquilo: escalar, descansar, comer algo, escalar, descansar, charlar un rato. Y así todo el tiempo. Sin ninguna prisa. Decía Josep Pla que las personas inteligentes, equilibradas y razonables que había tratado, no le dieron jamás la impresión de tener prisa. Yo observaba a aquellos chiflados de la escalada. Y se lo tomaban todo con mucha calma. Fueron días de descubrir, personas y paisajes. Quizás a través de ello, también me estaba descubriendo a mi misma. Qué felicidad comer una manzana sentada en una tapia y enfrente el monte, el aire en la cara. Y el tiempo se detiene. ¿ Sólo unas largas horas? Suficiente.

martes, 22 de diciembre de 2009

la luna en un cuévano


Laredo desde el puntal-las dunas, mis pinceles y yo


De niña iba a diario a la plaza del mercado. Siento todavía la mano fuerte y protectorade mi madre, apretando. Había mujerucas con el carpancho a la cabeza que venían de sus huertas, con alubias, puerros, hortalizas...había " panchoneras" que traían pescado fresco en el carpancho. Venían del muelle dónde acababa de atracar el barco del marido, del hijo, del hermano...el destellaba en el pescado fresco,vivo, coleando aún...
Mi madre me contaba que mi abuela vendió fruta en esta plaza. Mis ojos infantiles miraban a aquellas mujeres, algunas ya entradas en años, con la pesada carga en la cabeza. Andaban rápidas, seguras, las manos en la cintura, la sonrisa en la boca...
En aquel eucaliptal dónde vivió mi madre su niñez y juventud, había una huerta. Una huerta cerca del mar. Mi madre y mi abuela esperaban en la playa, en el puntal, a la barca de Maurilio, para vender su mercancía en el pueblo vecino.
Era bello y duro. Como meter la luna en un cuévano. Eso hacían mi madre, mi abuela y todas las mujeres que llevaban una pesada carga en la espalda, en la cabeza, en el alma.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Huele a Cocido Montañés


Y a repollo, a berza. Mi casa huele hoy a repollo, yo creo que es el olor de la casa de James Joyce. A Irlanda, a Nora cocinando repollo y coles de bruselas. También un poco a Tolstoi. Todos estos paises nórdicos cocinan mucha col y mucha patata. Me retrotraigo a mi infancia, la lumbre, mi madre amasando harina de maiz, se hacía la torta, llamada talo en Euskadi. Mi abuela abajo en la huerta dando de comer a los gatos, venía de la plaza donde le habían dado despojos del pescado. Yo era muy rubia y delgaduca, jugaba en el pozo a sacar agua con un cubo de zinc, me subía alas higueras. Corría detrás de gatos que no se dejaban coger...
Cuando se abría la gran puerta pintada de color azul de madera, que daba a la calle, a veces entraba mi padre en bicicleta, guapo, delgado, la cara dorada del sol, los ojos verdegrises, siempre sonriendo y yo era feliz.b A veces se abría la puerta de mi infancia: mi prima Lupita, alegre, ágil, contenta, venía de " desboyar" en la fábrica( quitar la cabeza de la anchoa, aquí bocarte). Venía contenta y se ponía a hacer chocolate, a hacer punto, a arreglarse para salir. Mi madre cogía vainas entre las largas varasde avellano por las que trepaban. Yo era feliz. Parecía que nada malo podía suceder.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Quien estuviera en Antoñana


Ese bello rincón navarro. Sitios que evocan que los árabes y judios dejaron su huella aquí. Apellidos como Barbarin, Moses y otros apellidos conversos delatan el cruce cultural. Sitios en los que me gustaría estar recluida un tiempo. Entonces no me quedaría más remedio que leer y escribir.
Decía Sábato que el verdadero escritor tiene que tener una obsesión fanática, nada debe anteponerse a su creación. Antoñana por tener, no tiene ni tasca. Y ahí podré cumplir la misión que nos propone Sábato: despertar al hombre que viaja hacía el patíbulo.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Uno de mis rincones


Con mis cuadros y mis libros. ¿ Cuántas horas de mi existencia pasaré en mi sofá? . Según mi amigo Rafa soy un poco " pata de perro". Me gusta esta expresión mejicana. Cualquier excusa es buena para salir al mundanal ruido, para ver un trozo de cielo, tomar algo... Si estoy muchas horas en el hogar, dulce hogar, me siento como león enjaulado, feroz... Anteayer en Santoña yo era feliz. Había tanta gente que parecía la guerra. En este pueblo todo el mundo está en la calle. Fuimos de ruta por unas cuantas tascas, de esas donde no van los directores de sucursal ( como dice Txema), Casa Alberto, la de las anchoas ricas, La Tienda, Casa Gomez... como dicen en mi pueblo Santoñuca es muchu lin,...
Ayer ví con FEr y Vir" La Profecía" qué miedo pasé y que elegante estaba Gregory Peck en escena. Nos gustó mucho la peli. La música muy buena,che.
Por cierto han editado un librillo sobre los bares que hay en Santoña: 131. Toca a uno por 88 habitantes. Mas que en todo Estocolmo. Dice el prólogo: " Son cinco los motivos para beber, la llegada de un amigo, la sed del momento o la sed futura, la bondad del vino y además cualquiera otra razón."

martes, 8 de diciembre de 2009

Dentro y fuera de la estación de Riglos




Aquí estamos recogiendo las cosas para emprender camino. Un beso para mis mejicanos preferidos y aquellos dias felices.

Riglos-Huesca

Los Mallos de Riglos, impresiona llegar a este pueblo de 66 habitantes, ocupado por cientos de deportistas. Aquí conocí a un matrimonio del pueblo muy majo: Zenon y Próspides. El y ella. El paisaje era bello y extraño como sus nombres.
Por supuesto ,los pinches güeis, enseguidan planearon subir " al Puro" la montaña de la izquierda. Yo entré en el bar del pueblo. Con mi cuaderno. Y la ilusión del adolescente que se va de aventura. Acababa de comprarme mi primera navaja suiza. Y junto con la mochila y el cortavientos me sentía Kipling en la jungla. Todo era rojo, cálido, terroso. Como el sol.

Liédena

! Qué fotos las de Carlos Cardona! Escalador y fotógrafo mejicano.! Recupero aquí pinceladas grabadas a fuego en mi memoria. Acompañé a mis amigos en su escalada, dormimos aquí al borde del rio Irati, debajo de unos chopos, arriba el gran circulo de la luna amarillenta. Qué bellos pueblos navarros. En la foto Orquídea, mejicana y al fondo Lidia, francesa. Disfruté con ellos un montón, el verano del 42. Hace pocos veranos. Hacía mucho viento. Y de noche se oía fuerte el rumor de las hojas. Muy fuerte.

lunes, 7 de diciembre de 2009

La modernista


Siempre se come un buen cocido montañés en La modernista. En Hoz de Anero. El punto amargo que le da la berza al cocido es fundamental para que quede rico. Este sitio enfrente de las vias del tren, tiene su encanto. Sólo un pequeño defecto para mi gusto: está lleno de madrileños pijos y tan bien conjuntados que le resta importancia al pueblo, al cocido...Cerca tiene el bar Selos. Que se come muy bien y Amalia hace unas alubias ríquisimas. Las prepara a veces en la olla ferroviaria, y las alubias te llegan andando.
Estuvimos con mi prima Isabel, muchos años ya en Mexico, que decía: me gusta este lugar, es de purititos machos. Con acento mejicano. Hoz de Anero es un valle precioso, de suaves colinas onduladas , salpicadas de flores silvestres. Huele a hierbabuena, y el horizonte es amplio, con mucho cielo. Se intuye el mar muy cerca. Antes el tren era el motor y vida en el pueblo, ahora pasa de largo, creo que ya no para. Y es una pena porque creo que era esta la parada mágica, de muchas estaciones. Seguiremos el viaje.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Tenemos Plan B


Aparte de contemplar muchos fuegos en la chimenea, Vir, la maciza del jersey rosa, Fer, el atractivo chico de las gafas y yo, estamos preparando diferentes estrategias este invierno. Y todo por el amor a la música, el cine, la literatura...Os daremos nuestra opinión, con un poco de humor, sobre las películas, el cine, la música, la gastronomía, el sexo,¿ EL sexo? ...de todo un poco. Y como fieles representantes de Cantabria infinita, de pueblucus, dichos y deretes. El Citroen Saxo de Vir, acaba de arrancar. Fer se ha puesto su barbour y yo mi cuaderno de ruta. Me siento un poco Camilo en " Viaje a la Alcarria". Nuestro criterio es como el león, devorar lo que se ponga en nuestro camino. Pero Leon no es feroz. A veces un dulce gatito.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Dobres


Conocí Dobres por Marisa. Nació en Cucayo, en el valle de Liébana. Ella no podía soñar con Heidi, era Heidi allá en la montaña. Ella y sus hermanas valientes, sinceras, sin dobleces..como su casa. " La posada de Cucayo". Para conocer a alguien a veces basta con mirarle a los ojos, otras acercarte a su entorno y entonces ya lo comprendes todo. Su pueblo, su gente, el cielo, las montañas que le arropaban de niña. Y esos detalles pequeños, esos rincones, todas esas cosas ínfimas, pero tan grandes...un privilegio nacer en Dobres, ser Cucaya. Y yo conocer a Marisa. Un besucu.

Chimenea Y valle de Soba



En la Gándara lo mejor es comer unas alubias dónde Carmen. A través de los cristales las ramas desnudas de robles y hayas centenarios. El Bosque. Cierras los ojos y ves cervatillos cruzando la bruma. Miento. Eran unas cabras con el morro pegado al cristal lleno de vaho. Bajas hasta dónde Joaquín, un pueblucu más abajo, Santayana. Museo etnográfico, su casa tienda llena de cacharros que te transportan a todas las épocas. Fósiles que delatan, que estas altas cumbres estuvieron alguna vez cubiertas por el mar... Lo mejor es reposar las alubias cerca del fuego. Unos troncos de leña de roble, que según Pla, dan destellos de luz ultraterrena. No lo sé, a mi el fuego me hipnotiza. Bebes de una gran copa con un licor engañoso. Quizás te lo brinde alguien que te susurra algo con voz embriagadora. Tú te dejas llevar...

Invierno