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LEON NO ES FEROZ

Entra a mi barco, que cojo el timón y zarpamos

lunes, 28 de junio de 2010

Llama que arde



Fuego en la cabaña de mi prima Luisa.

¿ Cómo podríamos vivir sin admirar algo? ¿ Sin necesitar una persona, un paisaje, una cosa? ¿ Puedo vivir sin Fernando, la persona a la que más quería y admiraba? Si, puedo vivir. Escribo esto. Sobrevivo ahora.

La fuerza que hace que respire, que piense, que coma, es la llama que arde en mi corazón: inextinguible, firme, duradera.

Dice Salomón en el " Cantar de los Cantares" que es fuerte el amor como la muerte. Soy yo ahora campesina, llorando la muerte de mi pastor: " En mi lecho, por la noche busqué al amado de mi alma, busquéle, y no le hallé. Me levanté y dí vueltas por la ciudad, por las calles y plazas, buscando al amado de mi alma, busquéle y no le hallé." Cantar de los Cantares ( 3:1,2)

Espero que la fuerza de esta llama, consiga alimentar mi espíritu para seguir adelante, encienda mis ilusiones, me ayude en los baches del camino, en la búsqueda vital...¿ Qué es una pasión, un trabajo, una ilusión sino un camino para huir de la muerte?

Y en esta selva que es la vida, están las llamas inapagables de nuestros muertos y el fuego impetuoso de los que nos rodean. Ambos necesarios para vivir. Y escucho de fondo a Serrat cantando Los versos de Miguel Hernández: " ...besándonos tú y yo se besan nuestros muertos, se besan los primeros pobladores del mundo...".

La vida y la muerte, qué misterio. Como me dijo mi prima Luisa, ante la tumba de Fer: " él diría ahora: hasta lueguito."

martes, 8 de junio de 2010

Siempre con Fer

Fer y yo. Empezaba la primavera

Fer nos dejó el 4 de junio. Le dedico a mi alma gemela, mi gran amor este poema, mi preferido de Miguel Hernández.






Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma,tan temprano.

Alimentando lluvias,caracolas

y órganos mi dolor sin instrumento,

a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,

que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro,un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento mas tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes

sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte a parte

a dentelladas secas y calientes,

Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón,ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma,compañero.