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LEON NO ES FEROZ

Entra a mi barco, que cojo el timón y zarpamos

miércoles, 26 de febrero de 2014

Los otros

   Dice Kapuscinski que hoy en día a la mayoría de los que viajan, no les interesan las personas que se encuentran en el camino. Muchos intentan superar un propio reto personal, ir muy lejos, sin detenerse a conocer un poco más ese nuevo espacio, esas nuevas personas que lo habitan. Cuando conocer otra cultura, otras formas de vida, otros paisajes supone acercarse al otro. Escuchar su opinión, su manera de pensar, sus sueños y deseos. Sus quejas y su felicidad.
   " la cultura se manifiesta más en la vida cotidiana, que en los golpes de Estado, por lo que creo que vale la pena observarla con atención" nos dice el escritor polaco.
                                                                   
   Richard Kapuscinski se paraba a charlar con el viejo de la tribu Y Josep Pla cogía un autobús, un tren o a sí mismo y entablaba conversación con aquel que se cruzaba en su camino. En su " Viaje en autobús" se topa con una maestra con la que reflexiona " la ciencia puede analizar una chuleta de cerdo, pero no el deseo, la costumbre, el capricho, el amor a las cosas bellas.
                  Josep Pla








Kapuscinski
                                                     















   Y así Pla hablaba con el labrador del crecimiento de las hortalizas y la delicia de los guisantes en primavera y con el viejillo del pueblo de la belleza de los olivos cuando los sacude el viento. Gran conocedor de los placeres sensuales de la vida, mezclado con los pescadores de su pueblo, Pla es como una esponja que absorbe los conocimientos del otro. Comparte horas con marineros y payeses, en el mar, en la taberna, se hace con ellos a la mar, los admira. Dice. " Yo tengo veinte años Y Hermós cincuenta, pero él es mucho más joven que yo. La vida le deslumbra y a mí, a veces me fatiga.


Pla se emborracha de mar, de cielo,, de sardinas. Comer unas sardinas recién capturadas al aire libre no tiene precio, nos cuenta. Y canta, charla. Embarcan en la chalupa y paran en las calas de la costa a saludar " al personal". Almuerzan, beben, soportan el viento de tramontana, cantan, duermen en el mar mecidos por las olas. Ahí sí disfrutaba Pla y no en Barcelona, obligado por su familia a estudiar una carrera " decente". Le aburrían las leyes, a él le gusta leer otros libros, plasmar lo que veía y compartirlo con los demás.
   También el escritor montañés Manuel Llano recoge en su literatura el paisaje y la gente de su infancia, en los valles y montañas de Cabuérniga: pastores, mendigos, viejos, labradores, niños...tosos ellos pasan por su pluma retratados en episodios maravillosos, conmovedores...Gracias a él conocemos a la anciana Esperanza, analfabeta que se dirige a la escuela para que el maestro le escriba una carta a su hijo en La Habana.
   Escriba señor maestro: " Mi lumbre está siempre encendida, en el desván tengo abundante maíz, harina, hierba para las ovejas, no me falta de nada,hijo, aunque el invierno es muy frío..."
   El señor maestro escribía callado, con los labios temblorosos, todo lo que le apuntaba la buena mujer hasta que ella se despedía apoyada en su bastón. La viejuca salía a pedir limosna por los pueblos cercanos, hiciese frio o calor...
   Manuel Llano, niño, observaba desde el pupitre la escena junto con sus compañeros. Se acordaba del viento y el agua azotando los cristales de la ventana. Se acordaba del maestro,que no podía impedir que las lágrimas resbalaran por su rostro...                  

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