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LEON NO ES FEROZ

Entra a mi barco, que cojo el timón y zarpamos

lunes, 8 de diciembre de 2014

En lo hondo,....




   Miro el álbum de mi infancia. Son pocas fotos. En una de ellas mi tio Angel y mi padre me abrazan. Yo miro triste a la cámara. Era el veinte de agosto de 1973. Lo sé porque dos días antes había fallecido mi abuela. tenía nueve años. No sé si a esa edad yo sabía que la vida se componía de pérdidas sucesivas, de ausencias irremplazables. Miro la foto. Daría cualquier cosa por volver a dar un beso a mi padre, a mi tio Angel, a mi abuela. No sé quién lo dijo: En lo hondo, no hay raíces, hay lo arrancado.

   Miro la foto de esa niña muy rubia. Le gustaba jugar en el barrio con sus amigos. Y subirse a los árboles, trepar tapias, correr aventuras, tramar misteriosos juegos. Quería tener un perro. Y le gustaba el verano. Pero sobre todo jugar con sus amigos. En las fotos sonríe tímidamente. Quisiera recuperar el alma de aquella foto. Buscar dentro de mi, la niña que fuí. Cuando abrazo a mi perra siento que soy la niña de entonces.



miércoles, 26 de febrero de 2014

Los otros

   Dice Kapuscinski que hoy en día a la mayoría de los que viajan, no les interesan las personas que se encuentran en el camino. Muchos intentan superar un propio reto personal, ir muy lejos, sin detenerse a conocer un poco más ese nuevo espacio, esas nuevas personas que lo habitan. Cuando conocer otra cultura, otras formas de vida, otros paisajes supone acercarse al otro. Escuchar su opinión, su manera de pensar, sus sueños y deseos. Sus quejas y su felicidad.
   " la cultura se manifiesta más en la vida cotidiana, que en los golpes de Estado, por lo que creo que vale la pena observarla con atención" nos dice el escritor polaco.
                                                                   
   Richard Kapuscinski se paraba a charlar con el viejo de la tribu Y Josep Pla cogía un autobús, un tren o a sí mismo y entablaba conversación con aquel que se cruzaba en su camino. En su " Viaje en autobús" se topa con una maestra con la que reflexiona " la ciencia puede analizar una chuleta de cerdo, pero no el deseo, la costumbre, el capricho, el amor a las cosas bellas.
                  Josep Pla








Kapuscinski
                                                     















   Y así Pla hablaba con el labrador del crecimiento de las hortalizas y la delicia de los guisantes en primavera y con el viejillo del pueblo de la belleza de los olivos cuando los sacude el viento. Gran conocedor de los placeres sensuales de la vida, mezclado con los pescadores de su pueblo, Pla es como una esponja que absorbe los conocimientos del otro. Comparte horas con marineros y payeses, en el mar, en la taberna, se hace con ellos a la mar, los admira. Dice. " Yo tengo veinte años Y Hermós cincuenta, pero él es mucho más joven que yo. La vida le deslumbra y a mí, a veces me fatiga.


Pla se emborracha de mar, de cielo,, de sardinas. Comer unas sardinas recién capturadas al aire libre no tiene precio, nos cuenta. Y canta, charla. Embarcan en la chalupa y paran en las calas de la costa a saludar " al personal". Almuerzan, beben, soportan el viento de tramontana, cantan, duermen en el mar mecidos por las olas. Ahí sí disfrutaba Pla y no en Barcelona, obligado por su familia a estudiar una carrera " decente". Le aburrían las leyes, a él le gusta leer otros libros, plasmar lo que veía y compartirlo con los demás.
   También el escritor montañés Manuel Llano recoge en su literatura el paisaje y la gente de su infancia, en los valles y montañas de Cabuérniga: pastores, mendigos, viejos, labradores, niños...tosos ellos pasan por su pluma retratados en episodios maravillosos, conmovedores...Gracias a él conocemos a la anciana Esperanza, analfabeta que se dirige a la escuela para que el maestro le escriba una carta a su hijo en La Habana.
   Escriba señor maestro: " Mi lumbre está siempre encendida, en el desván tengo abundante maíz, harina, hierba para las ovejas, no me falta de nada,hijo, aunque el invierno es muy frío..."
   El señor maestro escribía callado, con los labios temblorosos, todo lo que le apuntaba la buena mujer hasta que ella se despedía apoyada en su bastón. La viejuca salía a pedir limosna por los pueblos cercanos, hiciese frio o calor...
   Manuel Llano, niño, observaba desde el pupitre la escena junto con sus compañeros. Se acordaba del viento y el agua azotando los cristales de la ventana. Se acordaba del maestro,que no podía impedir que las lágrimas resbalaran por su rostro...                  

viernes, 31 de enero de 2014

Meditando en el office

     Primera hora de la mañana en el curro, y aquí estoy frotando enérgicamente cazuelas, cazos, perolas mientras medito. Lo que tiene un trabajo manual, es que te imbuyes en el ritmo del fregoteo y la espuma y te da lo mismo ocho que ochenta, cazuelas que fregar...En el fuego humean unos fondos de carne, unos sofritos, unas salsas y los chavales que estudian cocina cortan con destreza cebollas, puerros, deshuesan carne, limpian pescado y manchan la cocina por doquier.
   Pero aquí estamos Mari Luz y yo, cual Don Quijote y Sancho, para deshacer entuertos, o sea limpiar decenas de tablas de cortar, pucheros, fuegos, mesas de trabajo, azulejos. He dejado a mi compi planchando- hay comedor- en esta escuela de hostelería y yo me voy al office, a la plonge, que suena muy fino y es ese lugar por dónde pasan todos los cacharros sucios y quemados. Mi rocinante y mi lanza, son el estropajo y el jabón, sigo meditando inmersa en mis pensamientos diversos. Ya ves y los pijos en clases de yoga, de washi tape, de crecimiento personal, de regresión al pasado, de feng-sui, que si voy a consultar al coach, no hijo, te pongo yo media hora de fregoteo y sales relajado para una semana y quemando calorías además. Hay que salir de la zona de confort, dicen en psicología, pues nada políticos y mangantes al office de cabeza ya!!!
   Oigo un grito de la profe:
   - !!! Kevin ,hijo, que se te quema la " villeruá", despierta!!
Y Kevin José, le da vueltas a la villerois, mientras tararea un rap.
   Mientras paso bandejas, boles, placas de horno por el tren de lavado a un ritmo desenfrenado pienso en el bodegón que estoy pintando: dos botellas y dos limones. Me está quedando como un churro, madrecita de mi alma y de mi corazón. Ya lo dice mi profe: ¿ Quién ha dicho que pintar sea fácil?
   !! Qué díficil pintar un limón!!Pero cómo hay que hacer cosas que nos cuesten y salir de la zona de confort, tengo que poder con ese limón...
 
   Bodegón de Alfonso Paradelo, mi profe

Veo a Conchi, la profe de cocina, moviendo el guiso de cocido montañés con suma paciencia, mientras Guillermo me trae a fregar una cazuela quemada y Ramón algo humeante y carbonizado que parece una sartén. Los miro con ternura, son tan majos, y a la vez con desesperación !! Dios, cuánto manchan!!  Cosas de la juventud, todavía no saben ponerse en el lugar del otro. Pienso en el limón, en la botella, en los cacharros que me quedan por fregar, en el cocido y las salsas y me viene a la cabeza Josep Pla, nuestro sabio escritor catalán, que decía que dominar un oficio es cosa de larga paciencia. " Ars longa, vita brevis", el arte es largo, la vida breve, como el amor, como el ritmo de las cosechas, como la cocina...
   Habrá que ponerse sin prisa a ello, total ¿ qué nos espera allá afuera? Nada importante, nada que no pueda esperar. Nos tiene que salir rico el cocido, el limón bien plasmado en el lienzo, la sombra de la botella.
  ¿ Qué es la felicidad, sino paladear ese guiso hecho con amor? ¿ contemplar esa pincelada que nos deslumbra? Sigo con mi fregoteo; ver la espuma en los cacharros me relaja, creo que está meditación en el fregadero, es un tanto extraña, me lo voy a tener que mirar.






lunes, 27 de enero de 2014

La lentitud de las cosas



   Un estallido amarillo sobre un fondo gris, son las mimosas, que recortan su alegría sobre el paisaje invernal. Están ahí para recordarnos la inminente llegada de la primavera. Esta lluvia persistente nos refugia en el hogar, al lado del fuego, dónde chisporrotean unas castañas y nos impregna el aroma de la leña quemada.
   Café, pan tostado y la labor de punto sobre la mesa, tal vez un libro de poemas,unos cuadernos, un libro de Carmen Martín Gaite entreabierto y vislumbrando tras la ventana ese fulgor amarillo entre los tejados.
Es el sol, quién tocó a ese bello árbol con su varita mágica y lo transformó en copos dorados, cálidos, esponjosos...
   Es el quedarse todavía hibernando, replegado en nuestra cáscara interior, en mi concha, protegido por el techo, mis pensamientos, es meditar; enseguida febrero, despojandónos poco a poco de la piel del invierno, mudamos lentamente como una serpiente, dejando ver nuestra piel interior delicada, tierna, muy fina todavía, tiene que alimentarse y prepararse para el fulgor del verano, el aire, los contratiempos...y yo aquí, saco la cabeza cual tortuguita en mi duro caparazón, y me escondo otro rato. Un poquito.
   Las mimosas se mecen suavemente dejando caer algún pétalo sobre mi cabeza. Todavía la lentitud de las cosas. Todavía las mimosas.